Hungría ya es historia y estamos metidos de lleno en el tradicional parón veraniegode la Fórmula 1. Más de veinte grandes premios a lo largo del año, múltiples viajes intercontinentales, semanas de trabajo en el simulador, días de marketing y compromisos con patrocinadores. Todo eso para durante unas semanas en el parón del verano, momento en el que los pilotos tienen unas tres semanas para hacer lo que quieran y disfrutar de la vida fuera de los circuitos. En Prime Casino hemos indagado para ver lo que suelen preferir los protagonistas de las carreras.
Los que no pueden desconectar del motor
Hay pilotos que durante las vacaciones tratan de seguir conectados al circuito. Max Verstappen es el ejemplo más claro, un piloto que está en el iRacing desde casa compitiendo contra otros pilotos profesionales durante horas durante todo el año. Ha llegado a disputar las 24 Horas de Le Mans virtuales en plenas vacaciones. Verstappen también es aficionado a los karts.
Otro como Verstappen es Fernando Alonso. El asturiano tiene esa misma incapacidad para parar, aunque con un abanico más amplio. Ha cruzado el Atlántico en velero, ha completado triatlones de distancia Ironman, ha hecho el Camino de Santiago y ha participado en las 24 Horas de Daytona y en Le Mans cuando su calendario se lo ha permitido o ha estado fuera de la parrilla. También suele pasar días rodando en kart en Oviedo. Habiendo sido recientemente padre, habrá que ver cómo decide pasar sus vacaciones en los años venideros.
Los que se van al mar
El yate es el destino favorito de una parte considerable del paddock, especialmente de quienes tienen su localidad en Mónaco o en las diferentes costas mediterráneas. Charles Leclerc, criado en el Principado, suele pasar parte del verano navegando entre la Costa Azul y las islas italianas.
Lando Norris también ha sido visto en yates durante los veranos, aunque su versión de las vacaciones incluye habitualmente algún torneo de golf, un deporte que le apasiona, y más de una actividad que termina en sus redes sociales antes de lo previsto. Carlos Sainz, muy buen amigo suyo, le ha acompañado en alguna ocasión. Norris es de los pocos pilotos del paddock que han convertido su propia personalidad en marca, y en ese aspecto no existen las vacaciones. George Russell es otro que suele colgar fotos en pleno mar Mediterráneo cada verano.
Los que buscan la paz interior y el silencio
No todos los pilotos funcionan igual. Lewis Hamilton ha utilizado los parones para viajar a destinos más culturales, alejarse de los circuitos y conectar con sus otras pasiones como la música, la moda y el activismo. El siete veces campeón del mundo ha viajado a Japón, a Brasil, a distintas ciudades africanas, siempre buscando algo distinto a la burbuja de la Fórmula 1. Hamilton ha declarado en varias ocasiones que necesita ese tiempo para recordar quién es fuera de las carreras, y eso incluye sesiones de yoga, meditación y tiempo en familia.
Otro piloto, no activo ya en este caso, con inquietudes similares es Sebastian Vettel. El alemán, durante sus años en el campeonato, era conocido por huir completamente de la exposición mediática en verano e irse a su granja con su familia, sin redes sociales y sin agenda. Apicultura, carpintería y senderismo ocupaban sus días, siendo la imagen más opuesta posible a la clásica del lujo y el glamour de un piloto de Fórmula 1.
Los que nunca paran de entrenar
El nivel físico que exige la Fórmula 1 moderna no permite que nadie aparezca en agosto gordo y descansado. Los pilotos tienen preparadores físicos y programas de entrenamiento incluso durante las vacaciones, aunque con menos intensidad que durante la temporada normal.
Valtteri Bottas es quizás el caso más extremo en este sentido. El finlandés es un ciclista de nivel amateur muy serio y ha completado varias veces la Vuelta a Finlandia en bicicleta durante el verano. También ha corrido maratones y triatlones, y es habitual verlo en fotos de montaña con la bicicleta de carretera cargada para una etapa de varios días.
Nico Rosberg, antes de retirarse, usaba los parones para hacer travesías en kayak por fiordos noruegos o rutas de senderismo en los Alpes, aunque también le encantaba navegar por el Mediterráneo, combinando lujo y trabajo físico.
Las vacaciones más anónimas y privadas
Una parte de lo que hacen los pilotos en sus semanas libres nunca aparece en ningún sitio. Visitas familiares, citas médicas, reuniones con sus representantes, pruebas físicas, etc. El parón veraniego de agosto tiene una cara pública, la que se ve en las redes sociales, y una cara privada que tiene bastante más que ver con preparar la segunda mitad de la temporada de la manera más profesional posible.







