Este mes de abril tenemos una trágica particularidad en la Fórmula 1 y MotoGP que nos deja sin carreras hasta el final del mes. El conflicto internacional en Oriente Medio ha provocado que las carreras de Fórmula 1 y MotoGP previstas en estos países hayan sido canceladas o pospuestas por la situación geopolítica en la región.
Por desgracia, no es la primera vez que ocurre. A lo largo de la historia, conflictos, crisis y situaciones externas han obligado a cambiar calendarios, suspender grandes premios o trasladar competiciones enteras. En Prime Casino hacemos un repaso de 3 de estos casos.
Bahréin 2011
El ejemplo más claro en la F1 moderna sigue siendo el caso de Bahréin 2011. Aquella temporada debía arrancar en Sakhir, como era habitual. Todo estaba listo, pero la situación política en el país, marcada por protestas sociales por la situación política del país, hizo imposible garantizar la seguridad del evento.
La carrera se canceló y la Fórmula 1 buscó una nueva fecha para más adelante, siendo un evento que acabó disputándose en mayo, dos meses después de la fecha inicial prevista. El campeonato empezó en Australia.
Sudáfrica en los años 80
Si nos remontamos más atrás en el tiempo, el Gran Premio de Sudáfrica también vivió su propia historia marcada por el contexto político en los años 80 del siglo pasado.
Durante los años del apartheid, el país fue progresivamente aislado a nivel internacional. La Fórmula 1 siguió compitiendo allí durante un tiempo, pero la presión internacional fue creciendo hasta que el GP desapareció del calendario tras 1985. Más tarde volvería durante dos temporadas (1992 y 1993), para finalmente desaparecer del calendario hasta la actualidad. Entre medias, en 1981 tampoco se disputó este evento en Sudáfrica.
Ucrania y el motorsport europeo
El conflicto en Ucrania no ha provocado cancelaciones directas de grandes premios, pero sí ha tenido un impacto evidente en el deporte del motor. Diferentes equipos fueron afectados, con patrocinadores que desaparecieron, y mucha incertidumbre que afecta al calendario en diferentes competiciones.
El motorsport europeo, especialmente en categorías menores, tuvo que adaptarse a un entorno mucho más complejo de lo habitual, con dificultad en los traslados y la pérdida de patrocinadores. Sin ir más lejos, tras lo ocurrido entre Rusia y Ucrania, el equipo Haas prescindió de su patrocinador principal del momento, la empresa rusa de fertilizantes Uralkali, además de prescindir de los servicios de uno de sus pilotos, el ya por entonces muy discutido Nikita Mazepin, cuyo padre tenía lazos cercanos con el presidente ruso Vladimir Putin.





